¿Por qué nos gustan las historias?

Porque las historias cuando realmente logran conectar con el público, se quedan el cerebro, la historia más corta y triste, de sólo 7 palabras, se le atribuye a Ernest Hemingway, quien supuestamente gano una apuesta de 10 USD, dice así.

“Se vende, zapatos de bebe, nunca usados”.

 

 

Lo que generan las historias en el cerebro, es impacto, es difícil leer esta historia y no sentir algo, lo más probable, es que se quede en la memoria por un tiempo.

Un día caminado de vuelta de su trabajo por Madison Avenue (la historia se atribuye a distintos personajes de la comunicación sin embargo como eso no es lo relevante, se la vamos a otorgar a David Ogilvy) el gigante de la publicidad. Ve a un ciego que mendigaba por Central Park, el ciego tenía un letrero que decía “Soy Ciego” pero su colecta estaba vacía, al verlo Ogilvy decidió no darle dinero, y por el contrario, saco un lápiz de su bolsillo y agrego sólo tres palabras al letrero

“Es primavera y soy ciego.

 

Las palabras correctas, en el momento correcto generan impacto, y si queremos lograr ese mismo impacto, con el marketing, comencemos a contar historias.